Margarita FernándezAcompañamiento en emoción y resultados

Acompañamiento en emoción y resultados

Hay algo que llevas años sin decir.
Y pesa más que lo que dices.

No hace falta que sepas nombrarlo. Solo que estés dispuesta a mirarlo. Yo pongo el sitio seguro donde por fin se puede decir en voz alta.

Margarita Fernández

Lo que no se dice

Por fuera funcionas. Por dentro llevas años en silencio.

UnoSé que puedo salir de aquí. Pero no sé cómo.

DosLo tengo todo para estar bien. Y me voy al coche a llorar.

TresSi lo dejo, ¿quién los sostiene? Siempre he sido yo.

CuatroNo es que no pueda dejarlo. Es que sin eso no sé quién soy.

La cárcel la construiste tú. Y la llave también es tuya.

Lo difícil no es salir. Lo difícil es reconocer, en voz alta y delante de alguien, que llevas dentro una puerta que nunca abriste.

Lo que te llevas

Tres meses para dejar de sostener lo que no te toca.

Tu voz

Dices lo que callabas. Primero aquí, conmigo, en un sitio donde no hay nada que defender. Después fuera, donde hace falta.

Tu sitio

Dejas de cargar con la vida de los demás. Devuelves a cada uno lo suyo y descubres cuánta energía tenías ocupada en eso.

Recibir sin deuda

Que te den deja de costarte caro. Ni en el amor, ni en el dinero, ni en el cuerpo. Recibir es placer, no factura.

Margarita Fernández

El método

Detrás de toda dependencia hay un abandono.

Sin excepción. El tabaco, la comida, la relación que no acaba, el trabajo que no para. No son cuatro problemas: son una sola necesidad con cuatro disfraces.

Si está él, no necesito comer ni fumar. Si está la comida, no le necesito a él ni al tabaco. Si está el tabaco, no necesito ni la comida ni a él. Lo que una clienta descubrió en la tercera sesión

Cuando lo ves así, cambia todo. Ya no estás peleando con cuatro vicios: estás mirando de frente lo que falta. Y eso sí se puede acompañar.

Aquí no hay recaída. Hay radiografía.

Por eso lo llamo acompañamiento en emoción y resultados: se baja a lo que duele, y se sube con algo que se nota fuera.

Cómo se hace

Tres meses. Diez encuentros. Un final.

I

Nombrar

Mes uno

Ponemos palabras a lo que hasta ahora era un peso sin nombre. Miramos qué se repite, cada cuánto y para qué te sirvió. Nada se juzga: se nombra.

II

Ir al origen

Mes dos

Bajamos de la cabeza al cuerpo y a la historia. Casi siempre lo que llevas puesto no empezó en ti: lo aprendiste de alguien que también lo llevaba puesto.

III

Devolver y sostener

Mes tres

Devuelves lo que no era tuyo, pones el límite y aprendes a sostenerlo cuando aprieta. Porque aprieta. Y después construyes lo que sí quieres.

Va a doler en algún tramo. Pero no vas a estar sola en ninguno.

El acompañamiento

Método Margrita

Tres meses · diez encuentros

No hablo con todo el mundo. Antes de nada tenemos una conversación, y ahí te digo con honestidad si puedo acompañarte.

Qué incluye

  • Diez encuentros repartidos en tres meses, contigo y sin reloj encima
  • Acompañamiento entre sesiones cuando aprieta y no puede esperar
  • Herramientas para el cuerpo: respiración, regresión y trabajo con la historia familiar
  • Tu mapa al empezar y al terminar, para que veas lo que se movió

La ventana

Me mudo al norte. Hasta entonces sigo acompañando desde aquí, y cierro los procesos que empiece antes de irme.

Si esto te está removiendo algo, este es el momento de hablarlo. Después la agenda será otra.

Quién te acompaña

Yo también tiré la llave al mar.

Porros, tabaco, deudas, relaciones que me vaciaban y discusiones que no acababan. Por fuera aguantaba. Y me iba al coche a llorar, porque sabía que podía salir de ahí y no sabía cómo.

Lo que más me costó no fue dejar de fumar. Fue entender que el cigarro no era mío: era la forma que había aprendido en casa de no sentirlo todo.

Dejé el tabaco. Y con él, lo que tapaba.

Dejé de creer que salvar a mi familia era mi trabajo.

Tengo mi casa, mis cuentas claras y mi vida en mi nombre.

No te voy a enseñar nada que no haya cruzado antes.

Margarita Fernández

Empezar

Lo primero no es contarlo todo. Es tener dónde contarlo.

Y eso empieza con una conversación.

Escríbeme y hablamos. Sin coste y sin compromiso. Me cuentas lo que puedas, te digo con honestidad si puedo acompañarte, y si veo que lo tuyo necesita otra cosa, te lo digo y te oriento.

Este acompañamiento no es terapia psicológica ni la sustituye.